Buffer… esa extraña palabra.
Dicese de tener una o mas tiras echas dias antes de la fecha de publicacion (o años, como Zir, o Runtime), pero para mi es un concepto completamente nuevo. Ahora mismo estoy escribiendo algo que leeran mañana y me pregunto si mañana habre querido decir lo que estoy escribiendo hoy.
Fuck.
Lo ironico es que ahora que tengo buffer no lo puedo usar, ya que el canon esta siendo…. errr, alterado. Claro que esto me encanta y no puedo esperar a ver el rumbo que toma ese arco en XDComics para responderles.
Ahora, sobre la tira de hoy, como dice el titulo, juro solemnemente que los acontecimientos aqui representados son absolutamente verdad. Muchas veces me han cuestionado el porque mi terror irracional hacia las inyecciones si en numerosas ocasiones he portado piercings (algunos en posiciones tan incomodas como inverosimiles) y aun mas, estando tatuado. La respuesta es sencilla: en las perforaciones la aguja entra por un lado y sale por otro; y la aguja de tatuar ni siquiera llega a perforar la carnita. ¿Las inyecciones? Historia completamente distinta.
Dejenme darles un poco de contexto:
Corre el año de 1986 y estoy empezando el segundo año de la primaria. Como es costumbre llega el momento de la campaña nacional de vacunacion contra el sarampion y otras enfermedades, asi que cada dos dias llega alguien al colegio a picotearnos. Una de dichas vacunas resulta ser en las sentaderas, pero ya estamos tan insensibilizados que nadie se asusta ni se opone. Mucho valor para un grupo de parvulos seisañeros. Asi que todos estamos haciendo cola cuando un crio dos lugares antes de mi empieza a tener un ataque de nervios. La enfermera, haciendo caso omiso, lo encuera a la fuerza y lo arponea cual niveo capitan Abah. Lo siguiente que escuchamos es un ¡clek!
Con aquella naturalidad la enfermera deja la jeringa sin aguja en el escritorio y procede a intentar sacar el aguijon de las carnes de mi compañero, el cual va adentrandose cada vez mas y mas en su sentadera, hasta desaparecer por completo. En este punto ya todos estamos en shock estatico, pero el griterio tuvo lugar cuando esta mezcla del Dr. House y McGuyver saca de su botiquin un bisturi y le abre ahi mismo el culo al pobre niño, retirando al fin el estoque perdido.
No vacunaron a NADIE mas ese dia.
Se los jurito de verdad.
Me despido, que tengo bronquitis y voy a que me inyecten, pero no sin antes dejarles una foto que no puedo calificar mas que como EPICA.

















